Quizás por eso, para mimarle lo máximo posible e ir adelantando unas conversaciones de renovación que no tardarán mucho en empezar -Quartararo termina contrato en 2026-, Yamaha ha querido tener un detalle muy especial con su mejor piloto: regalarle una M1 de MotoGP.
Y no es una moto cualquiera; aunque muchos pensarán que se podría tratar del prototipo con el que Fabio ganó el mundial en 2021 -esa moto está guardada como oro en paño en su museo de Iwata-, lo cierto es que Yamaha ha enviado a casa del ‘Diablo’ su primera MotoGP, la versión 2019 de la YZR-M1 pintada con los colores del equipo Petronas SRT.

Con esta M1, Fabio completó un año de debut sensaciones para tratarse de un rookie. No ganó carreras, pero sumó la friolera de siete podios y en más de una carrera llegó a incomodar a un titánico Marc Márquez que, aquel año, ganaría su último título con Honda.
«¡Mi primera MotoGP ha vuelto a casa! No te imaginas lo que significa para mí», escribía Quartararo en sus redes sociales mostrando el lugar tan especial que ha reservado en su casa para lucir su máquina.
A sus 26 años, el de Niza es, por ahora, uno de esos pilotos que se deben a una sola marca en toda su carrera en MotoGP. Desde su debut aquí en 2019, Fabio solo ha pilotado máquinas M1, los dos primeros años en las filas del Petronas SRT y, desde 2021, como miembro del equipo oficial de Iwata, donde ha compartido box con Maverick Viñales y Àlex Rins.
Sus galones mandan dentro de la fábrica japonesa, y aunque en el pasado ha tanteado con fichar por otro equipo oficial, Quartararo siempre se ha mantenido fiel a la marca de los diapasones, y ahora que está en desarrollo el motor V4 con el que correrán en 2026 -y que Fabio y Rins probaron el pasado lunes en Montmeló-, el Diablo todavía tiene muchos capítulos por escribir defendiendo los colores de Yamaha.