Hoy parte una nueva temporada del espectacular del AMA SX en Anaheim, donde uno de los grandes focos de atención será la presencia a tiempo completo del campeón mundial Jorge Prado, quien está determinado a hacer historia en Estados Unidos, pero con la conciencia que debe realizar un camino de aprendizaje antes de medirse de igual a igual todos los fines de semana contra los ases que están habituados a las exigencias de la modalidad del supercross.

Fuente: as.com
—Hace tres meses celebraba su segundo Mundial de MXGP junto a GasGas y Red Bull, y ahora está a las puertas de empezar la temporada de SMX con Kawasaki y Monster. Un giro radical. ¿Se ha acostumbrado ya a su nueva imagen y a la vida en California?
—Sí, ha sido un cambio supergrande y no solo por el cambio de equipo, también por empezar a competir y vivir en EE UU. Pero ahora mismo me siento muy adaptado, además estoy muy contento con mi nuevo equipo, siento que estoy en el lugar correcto para afrontar este nuevo reto de mi carrera. Y estoy muy contento también de haber dejado el Mundial por todo lo alto.
—Cuando por fin se pudo anunciar su cambio de aires, confesó que tenía decidido dar ese paso ya antes de empezar la temporada de MXGP. ¿Cómo fue gestionar todo sabiendo que estaba ante su último año en el Mundial?
—Pues no fue para nada fácil. La decisión estuvo tomada antes de empezar en Argentina y tuve la presión toda la temporada de querer terminar en lo más alto, llevarme el título y venirme a EE UU como campeón del mundo. Es una presión añadida bastante grande porque ya cuando empezamos un Mundial uno quiere ganar, pero sabiendo que solo iba a tener una oportunidad de hacerlo es complicado. Pero salió todo redondo, así que perfecto.
—¿Consideraba clave despedirse como campeón?
—Exacto, ese era el objetivo. No quería lamentarme de nada, sino conseguir todo lo que me había propuesto. Lo bueno es que lo pude conseguir (sonríe), porque sino yo creo que estaría pensando en que a lo mejor tendría que haberme quedado otro año para ser campeón otra vez, pero fue todo perfecto.
—¿Habría sido una opción real en caso de no ganar o ya no había marcha atrás?
—No había marcha atrás, ya estaba decidido. Pero no me habría venido a EE UU de la misma manera.
—Imagino que no debió ser fácil despedirse del grupo KTM y de Red Bull, las dos firmas que han marcado su carrera.
—Bueno… Creo que la despedida no fue algo… (se lo piensa). En cierto modo, estaba contento de irme y de cambiar de aires. La despedida fue dura por varias razones. Después de haber conseguido tanto para ellos, creo que no fue para nada como tenía que haber sido, pero son cosas que pasan en la vida. Pero la verdad es que estoy muy contento de unirme a Kawasaki, un grupo que realmente desde el principio me está haciendo sentir como en casa. Estoy muy agradecido de haber fichado por ellos. Fueron muchos años con KTM, pero estoy contento de haber salido.
—Es cierto que en la celebración del título se vio a una parte del equipo muy fría con usted. Eso ya era una señal…
—No, no solo por eso. A mí eso me da igual, porque celebrarlo, lo celebro yo. La victoria y el título lo gano yo y lo puedo celebrar con mi gente más cercana sin ningún problema. Fueron otros motivos los que me hicieron dar el paso a cambiar completamente de marca y sponsors, porque cuando no estás cómodo y no se siente apreciado es mejor salir. Aquí estamos todos para ganar y cuando no se está en la misma línea es mejor buscar a esas personas que realmente confían en ti.
—Red Bull y KTM también compiten en EEUU, pero tuvo claro desde el principio que quería ir con Kawasaki. ¿Por qué?
—Una cosa que me atraía mucho era la moto, me gusta cómo funciona. Y también cómo está organizado el equipo a nivel de técnicos y para intentar rendir lo mejor posible cada fin de semana. Creo que estoy en el lugar correcto para afrontar esta aventura americana de la mejor forma posible, y es un equipo que ha ganado muchísimos títulos en EE UU, así que sabe cómo hacerlo. Eso fue una parte muy grande de mi decisión.
—Desde que acabó la temporada con el MX de las Naciones en octubre se fue a Los Ángeles para aclimatarse cuanto antes e ir probando la Kawasaki, ¿cómo han ido estos meses de preparación?
—Me habría gustado tener una preparación un poco más larga. Por temas de contrato con mi exequipo, no me dejaron subirme a la moto cuando llegué, por lo que tuve ahí unas semanas que no pude probar nada. Después, también me tuve que tomar unas pequeñas ‘vacaciones’ porque tuve una pequeña caída entrenando supercross que me hizo parar un par de semanas. Esta es mi cuarta semana de moto, así que bastante poco, pero me siento bien. Para el poco tiempo que llevo, ha sido una progresión muy buena, así que estoy contento.
—¿Qué ocurrió realmente en esa caída, porque hubo quien rumoreó con una posible conmoción y alguna fractura?
—No, no, nada de eso. El problema fue que la moto me golpeó, tuve un golpe bastante fuerte en la cabeza y en un brazo, pero a las dos semanas estaba ya de vuelta a la moto. De hecho, en ese tiempo yo continué con mi entrenamiento físico, lo único que dejé un poco de lado la moto para recuperarme al cien por cien.
—¿Diría entonces que llega lo suficientemente bien preparado al inicio del SMX o le hubiera gustado tener algo más de tiempo?
—Sí, me habría gustado tener dos o tres semanas más por lo menos, para llegar más preparado, pero llego en buen estado igualmente. Obviamente, no para ganar, eso es impensable, pero para hacer unos buenos resultados, creo que bien.
—Le alegrará saber que no dan lluvias en Anaheim, porque el año pasado tuvo que tragar bastante barro por allí…
—Sí, esperemos no tener mucha lluvia. Llevamos todo el invierno sin agua y sería una pena tener que competir en barro. Además, el supercross con barro es cero espectacular, lo bonito es vernos saltar y competir rápido.
—¿Cómo visualizas el primer fin de semana de competición? ¿Se ha marcado un objetivo?
—Es un fin de semana que me voy a tomar con tranquilidad. Para mí lo más importante de esta temporada es terminar y recoger la experiencia de competir en supercross. Todos los pilotos contra los que voy a competir han sido campeones de la disciplina, llevan años y años compitiendo aquí y yo no. Están en otro punto y tengo que ser realista. Espero estar luchando por el título en 2026 o 2027.
—En Pro Motocross, ¿sí confía en pelear por las victorias desde el principio?
—Sí, ahí tengo mucha más confianza. Espero poder poner la moto a mí gusto para ser competitivo y yo creo que si me puedo encontrar bien, puedo ser candidato al título.
—¿Qué es lo que más ha estado entrenando del supercross, lo que diría que ve más complejo con respecto al motocross que ha dominado?
—Yo diría que un poco todo. La moto es muy diferente a una de motocross, el motor, las suspensiones… Y los circuitos son mucho más pequeños, con más saltos, curvas más cerradas, hay secciones que en motocross ni existen como los dubbies (una sucesión de ‘olas de arena’ muy delicada). Hay que ser mucho más preciso porque hay obstáculos en los que necesitas pasar muchas horas por ellos para poder llegar a la perfección. Es muy peligroso y cada paso que das tiene que ser bien firme, hay que ir poco a poco porque es imposible querer correr mucho, hay mucho riesgo. No diría que es más o menos difícil que el motocross, es diferente. Hay que tener la experiencia y las repeticiones para poder sentirte cómodo.
—Si la regularidad ya era importante en MXGP, en EEUU, con el exigente calendario que hay, será más clave todavía. De aquí a septiembre solo hay seis semanas sin competición… Es salvaje.
—Sí, pero para mí lo más importante es terminar la temporada, estar todos los fines de semana encima de la moto, no hacernos daño y acumular experiencia. Cuando llegue ya la temporada de motocross en verano, ahí es cuando me voy a sentir más cómodo y competitivo.
—Ahora, los que se habían acostumbrado a verle pelear contra Gajser, Herlings, Febvre y cía, tendrán que aprenderse nombres como los de los hermanos Lawrence, Tomac, Plesinger, Webb, Roczen, Sexton… El nivel es enorme.
—Aquí hay mucho nivel. En el Mundial tenemos un nivel muy alto en motocross y aquí son especialistas en supercross, aunque también van muy rápido en motocross. Pero sí, hay más pilotos con los que contar… (ríe).
—¿Se ha fijado en alguno que le sirva como referencia?
—Sí, tengo una muy buena referencia que es mi compañero de equipo, Jason Anderson, que ha sido campeón de SX de la categoría 450 y es muy rápido. Tengo la suerte de entrenar con él todos los días y me ayuda mucho tenerle como referencia en el circuito de pruebas.
—Lo que también será enorme es su motivación. ¿Cuánto le motiva este nuevo reto?
—Yo estoy supermotivado porque es una experiencia completamente nueva, diferente, me siento como si empezase otra vez casi de cero. Así que también es emocionante. Tengo un largo camino por delante, pero creo que hice lo correcto (al ir a EE UU). Yo creo que también voy a alargar mi carrera deportiva gracias a este cambio.
—¿Cuánto tiempo tiene pensado competir allí?
—Ahora mismo, tres años seguro. Después, ya veremos.
—Llegar como vigente campeón del mundo no le hará pasar desapercibido y, aunque sea su primer año, seguro que la gente espera mucho de usted. ¿Le gusta manejarse en esa presión?
—No tengo problema con la presión. El que más presión se puede poner es uno mismo y creo que la controlo bien, es más, me motiva y me gusta (sonríe).










