Por Alexis Vásquez
Fotos : Claudio »Látigo» Morales y Alexis Vásquez
Mientras iba »cuesta abajo en la rodada» (famoso tango con música de Carlitos Gardel y letra de Alfredo Le Pera), el Gringo Scott Canto, 40 años de edad, oriundo de Texas, Estados Unidos, quizás pensaba en que estaría mucho mejor en casita o rodando tranquilamente en una carretera pavimentada del Parque Yellowstone en su país. Pero lo más posible es que su temor fuera el qué le diria en esta oportunidad a su señora Odessa Winter, 36 años, a quien no le debe haber parecido muy lógico que se metiera a correr en un rally del cual no tenían mayor referencia. Lo único cierto, eso sí es que pasara lo que pasara en esa caída entre sectores de arena, pero también de piedras, su perro Surak sería quien lo esperaría sin reproches, moviéndole la cola y pasándole su lengua sobre las heridas.

Juan Ignacio Figueroa, jefe de comisarios en la gran prueba aniversario Desafío del Desierto (25 años) y testigo del infortunado hecho, indicó a Revista SMotos que la rodada sobre arena no hubiese tenido tantas consecuencias si no hubiera existido en el lugar un manchón de piedras, por donde el cuerpo de Scott fue acariciado por cada una de ellas, llegando abajo, al ladito de la huella de los buggies.
El resultado de la caída fue fractura de omóplato, costilla rota, contusiones en una pierna y dificultades para respirar entre otras, con tres scanner realizados a lo menos en el Hospital Regional para comprobar su estado general.
Pero a lo puntual…Tras ser llevado al centro asistencial (con su mujer Odessa acompañándolo en la ambulancia), el perrito Surak de 8 años, con instagram propio surak_and_scott (22.700 seguidores), quedó sin sus amos, pero a buen recaudo con Luis Alberto Gómez (LAG) mientras llegaban noticias. No aulló, ni lloró, aunque presentía que algo pasaba con sus compañeros de viaje por América, durante 5 años seguidos en dos motos Teneré 770, distribuyendo lo mejor posible sus ahorros. Se quedó quietito, sin dar problemas, esperando que alguien emparentado dijera su nombre. Volver a ser ese can con lentes o gafas de aviador que domina el mundo desde atrás de la moto Yamaha de Odessa, en un encatrado hecho a la medida.

Odessa, de Nuevo México, y su perrito motorizado Surak
El viaje que partió desde Canadá y que solamente no ha pasado por Venezuela, seguirá su marcha. Habían arrendado una casa copiapina por un mes -a fin de conocer en profundidad la zona minera- y eso ayudará en la recuperación del Gringo, esa que espera aperradamente un Surak motorizado.
LAS FOTOS DEL POST-ACCIDENTE














