Foto portada : Nueva vida, feliz y contento Camilo con su partner motorizado
@camiloherrerapozo
@mitsubishicl
@herrerace_academy
»Estoy demasiado contento con la New Mitsubishi L200. Desde que empezó nuestra alianza, me ha facilitado la vida en muchos sentidos, especialmente en la organización de mis entrenamientos y tiempos. Tener un vehículo propio, confiable y que además sea económico es clave para un piloto de enduro», nos contaba ayer en IG el seleccionado chileno de enduro, próximo a partir al Mundial Six Days en Italia, Camilo Herrera Pozo, quien ha elegido el camino del profesionalismo deportivo vinculándose a diversas marcas que lo apoyan en lograr esas metas que muchas veces parecen imposibles, pero que el joven talquino está dispuesto a enfrentar, como el haber ganado el año pasado el Red Bull Los Andes ante figuras del más alto nivel internacional.
Por lo mismo, sabiendo que las »alianzas» son para quererlas y cuidarlas, Revista SMotos quiso conocer más sobre su actual relación con esa reconocida marca que es Mitsubishi, ligada por mucho tiempo a los pilotos todoterreno…
»Lo que más destaco -nos amplía Camilo- es lo cómoda y amplia que es por dentro. El sistema de acceso sin sacar las llaves del bolsillo es un detalle que agradezco todos los días. Los modos de 4×4 para distintos terrenos —como arena o barro— son una tremenda ayuda en mi disciplina. El motor es potente, firme y responde siempre bien; y la suspensión mejoró bastante con respecto al modelo anterior, se nota al manejar, ¡con tres motos en el pick up, ni se inmuta!
Para HerreRace Academy ha sido una tremenda aliada. Recojo las motos de los niños, engancho el carro y cargo 5 o 6 sin problema. Me transformo en bus escolar con estilo. Jajaja».

Camilo, quien competirá a fines de este mes en el ISDE de Bérgamo en la World Trophy, o selección adulta, junto a su primo Benjamín Herrera, Sebastián Taverne y Diego Rojas, remata sus apreciaciones sobre la New Mitsubishi L200 con una experiencia reciente en el FIM de Curicó:
»En el Nacional de Enduro también la usamos como vehículo de asistencia y ahí la pusimos realmente a prueba. En Curicó, incluso, tuvo que pasar por enlaces de las motos por la orilla de los ríos y se comportó increíble: segura, firme y confiable. En cada especial, mi mochilero y entrenador llegaban en la L200 sin fallar».










