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Por Bruno Sánchez
Un acto de altruismo y valentía en medio de la desolación de las llamas ha tenido un desenlace fatal. Abel Ramos, un conocido empresario de la construcción de 35 años y figura clave del Motoclub Bañezano, ha perdido la vida. Su fallecimiento se produjo mientras colaboraba voluntariamente en las arduas tareas de extinción del incendio que devora la comarca leonesa de la Valdería.
La tragedia que hoy enluta a La Bañeza y a toda la provincia de León tuvo su origen en un gesto de generosidad. Ramos, junto a un compañero, se había desplazado hasta la localidad de Nogarejas. No solo ofrecieron su tiempo y esfuerzo, sino que también donaron una desbrozadora para ayudar a crear cortafuegos y frenar el avance imparable del frente del incendio, que ya había sido catalogado como de Nivel 2.
Según detalló el consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, el infortunio se desencadenó de la manera más imprevisible y violenta. Dos lenguas de fuego, avivadas por las condiciones meteorológicas, convergieron súbitamente, creando una trampa mortal para los voluntarios. El cerco de llamas atrapó a Ramos, cuyo fallecimiento se confirmó en el mismo lugar de los hechos.
Junto a él se encontraba otro voluntario, un hombre de 36 años, que sufrió quemaduras y tuvo que ser evacuado de urgencia al Hospital de León para recibir atención médica especializada. En el mismo operativo, una tercera persona resultó herida de menor consideración y fue atendida en el centro de salud de La Bañeza.
Según detalló el consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, el infortunio se desencadenó de la manera más imprevisible y violenta. Dos lenguas de fuego, avivadas por las condiciones meteorológicas, convergieron súbitamente, creando una trampa mortal para los voluntarios. El cerco de llamas atrapó a Ramos, cuyo fallecimiento se confirmó en el mismo lugar de los hechos.










