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Por Bruno Sánchez
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– El Príncipe Guillermo confirma que sigue montando en moto en secreto y de forma habitual.
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– El truco del heredero al trono para evitar la prensa en sus rutas es usar el casco como disfraz.
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– El futuro rey de Inglaterra mantiene su pasión por las dos ruedas y su histórica colección de Ducati.
El Príncipe Guillermo de Inglaterra tiene un secreto bien guardado en su garaje que comparte con miles de aficionados al motociclismo. Aunque la vida de palacio y los compromisos oficiales ocupan la mayor parte de su agenda, el heredero al trono británico mantiene intacta su pasión por las dos ruedas y sale a rodar por las carreteras públicas mucho más de lo que la gente se imagina.
Esta faceta motera volvió a salir a la luz durante un acto oficial en el condado de Norfolk. El Príncipe de Gales acudió a visitar las instalaciones de Norfolk Blood Bikes, una organización de voluntarios que utiliza motos para llevar de urgencia sangre, medicamentos y muestras de laboratorio entre diferentes hospitales de la red sanitaria británica.
Durante el recorrido con los responsables de la asociación, el monarca se implicó en el día a día de los voluntarios. Guillermo entregó un nuevo vehículo para la flota de la organización, financiado mediante una donación conjunta realizada por él mismo y por su esposa, la Princesa Catalina.
El momento más auténtico de la jornada se produjo cuando el presidente de la entidad benéfica, Sandy Gourlay, sacó a relucir el pasado motero del príncipe. Gourlay rompió el protocolo de forma distendida al comentar en voz alta que sabía perfectamente que el heredero compartía esa misma afición por las motos.
«Sé que tú también eres un motero entusiasta», le lanzó Gourlay al heredero al trono delante de los asistentes. La reacción del príncipe fue inmediata, mostrando una gran cercanía y confirmando que el gusanillo de la velocidad no ha desaparecido con los años.
«Me encantan las motos, todavía monto de vez en cuando, tranquilamente», confesó el Príncipe de Gales. Esta respuesta confirma de primera mano que el asfalto sigue siendo su vía de escape preferida para desconectar de sus obligaciones reales.
Una Ducati 1198s idéntica a la del Príncipe Guillermo
La confesión despertó rápidamente la curiosidad de los presentes, ya que no debe de ser nada fácil moverse en moto por el Reino Unido siendo una de las personas más reconocibles del planeta. Al preguntarle cómo lograba evitar las cámaras y a los curiosos en sus salidas, Guillermo respondió con una sola palabra: «Disfraz». Con el casco integral puesto y la chaqueta de cuero, el heredero al trono se convierte en un motorista anónimo más.
La relación de Guillermo con el motociclismo viene de muy atrás. Consiguió el carnet de conducir a los 19 años y durante su juventud se convirtió en un habitual de las portadas de las revistas de motos. En su historial de propiedad destaca una espectacular Ducati 1198S, una deportiva de pura cepa, y siempre existió el rumor de que intentó incluir una Ducati Diavel de primera generación en su lista de bodas.
Esta afición por la velocidad sufrió un parón lógico cuando llegaron las responsabilidades familiares. El propio Guillermo explicó hace tiempo que la paternidad le hizo bajar el ritmo en la carretera y cambiar de prioridades. Por su parte, la Princesa Catalina admitió en su momento que la afición de su marido a las motos la llenaba de terror cada vez que salía a la carretera.










