Por Alexis Vásquez H.
@sprintcupchile
@camperosracingteam
@sebastianortuzar
En el último lustro, equivalente a 5 años, hemos seguido metro a metro la trayectoria de la SPRINT CUP que, más allá de un Campeonato de Enduro, encierra una verdadera filosofía deportiva, correspondida por cientos de pilotos con cada uno de sus familiares y seguidores fieles. El torneo de Los Camperos engloba un estilo de hacer las cosas con total pasión por el enduro, pero con la responsabilidad de llevar a su gente por buenas rutas, en forma profesional -si se quiere llamar así-, siempre en ascenso, como si de subir una trepada gigante se tratara. Un concepto que abraza a la familia y a todos quienes ponemos nuestra cuota para ser mejores, como deportistas y como personas.
El conductor de este carro, tal como lo henos dicho en entrevistas anteriores, es el empresario-piloto-ingeniero Sebastián Ortúzar, a quien no le gusta para nada que lo mencionen en solitario, pues su tarea responde a la de un equipo completo, que hasta ahora ha logrado infinidad de cosas, haciendo que otros campeonatos se fijen en su sistema, en sus normas y en los objetivos que están detrás de cada paso.
El promedio anual por fecha de la Sprint Cup supera los 400 riders adultos, mientras que los infantiles han ido consolidando un campeonato fuerte. Los auspiciadores -con Autosummit Ford a la cabeza- siguen avanti, sumándose unos cuantos nuevos.
Ahora, la ‘administración» o cabezas pensantes de Los Camperos han decidido internacionalizar la competencia, trayendo a Chile a un campeón mundial vigente como Andrea Verona (KTM) y a un Alex Salvini (Fantic), cuya venida obedece a la alianza realizada con Procircuit, representante de la marca italiana en Chile. Sin olvidar al brasileño Renato Paz (Beta), actual líder de la E2 en el Campeonato Brasileño de Enduro. Los astros chilenos los esperan.
Harán una clínica el domingo 23, a la cual ojalá concurra gran cantidad de pilotos, sobre todo porque se cumpliría otra meta más, en este caso económica, que es la de apoyar decididamente la participación del mejor Trophy chileno en la edición centenaria del Six Days en Portugal, el próximo mes de octubre. Vale decir, empujando a la Selección y a clubes propios para representar lo mejor posible a un país.
Y en vista de lo anterior, nos pareció oportuno hacer algunas preguntas al timonel de Los Camperos / Sprint Cup respecto del momento que se está viviendo con esta »LLUVIA MOTORIZADA» que se avecina el próximo fin de semana en el Fundo Las Bateas de Montenegro, Km 61 de la Panamericana Norte, con fecha y clínica en un solo finde.

NO ELUDIENDO NINGUNA INTERROGANTE
- Sebastián, ad portas de la venida a Chile de figuras de relieve mundial, ¿con qué otro hecho noticioso de los últimos 10 años lo compararías?
»En nuestro mundo, lo más parecido de los últimos 10 años es el Red Bull Los Andes. Ahí sí hemos visto figuras mundiales corriendo en Chile, y de las grandes. Recuerda en el prólogo urbano, Camilo Herrera le ganó un mano a mano a Billy Bolt, cinco veces campeón del mundo. Y al día siguiente, en Nido de Cóndores, Benja y Camilo arriba del podio. Eso ya dice bastante del nivel que tenemos.
Ahora, lo que nosotros estamos haciendo es otra cosa. El Red Bull es una carrera espectacular, de un día, donde el de afuera viene a competir. Acá el foco de traer a Verona y Salvini no es la competencia: es que ellos estén cerca de nuestros pilotos, que los cabros los vean andar, que puedan preguntarles desde un tip a cómo es ser profesional de este deporte, esperamos que esto no sea una vez, sino todos los años.
Y me permito una comparación más, que capaz tú no hagas por pudor: lo más parecido a esto lo hicieron ustedes. Cuando SDeportes traía figuras mundiales a Pichidangui, a Los Molles, a Nido de Cóndores, con largadas de 100 pilotos, era exactamente esta idea. Ustedes probaron que se podía. Lo que en esa época no existía es lo que hoy sí tenemos: un campeonato que ha ido tomando fuerza, con pilotros comprometidos, una escuelita que los motiva a andar en moto a los enanos sin presionarlos para ser futuros campeones.
Lo importante es que lo que pase este fin de semana no se pierda el lunes, ahí creo que no tendríamos logrado el objetivo».
- ¿Qué es lo más difícil para traerlos? ¿Sus tiempos, sus ganas, el dinero involucrado u otro?
»Ninguna de las tres. Lo más difícil es que el proyecto que hay al otro lado les parezca serio.
Un tipo de ese nivel recibe invitaciones de todos lados. Lo que decide no es la plata, es si la idea que representas le hace sentido a él. La plata y la agenda son consecuencia, no causa: cuando el tipo quiere venir, la agenda se acomoda y el presupuesto se arma. Cuando no quiere, no hay cifra que lo mueva.
En nuestro caso teníamos una ventaja, y es que había un chileno adentro. De ahí en adelante Diego Sanz, uno de los organizadores de Sprint Cup, tomó el hilo, y el contacto fue fluido hasta hacer calzar las fechas. Que no es poco con alguien que hace una semana se coronó campeón del mundo por novena vez.
Pero esto no partió con una llamada. Hace años que teníamos la idea de hacer algo especial para nuestros pilotos, algo que los motivara a ser mejores y a ir puliendo la técnica. Y no hay nada que enseñe más que ver de cerca a los mejores del mundo. Lo que pasó fue que la puerta se abrió justo cuando ya teníamos claro para qué la queríamos abrir».
- ¿Quiénes apoyan la iniciativa económicamente?
»Esta vez salió todo de fondos propios de Sprint Cup, no levantamos plata extra. Eso es posible gracias al trabajo del equipo financiero, Sergio Villaseca y Eduardo Muñoz, que tienen las cuentas ordenadas. Eso nos permite cumplir todos los años con lo que nos proponemos: aportar a la Selección, hacer una ayuda social, y este año no va a ser la excepción.
Dicho eso, la plata de Sprint Cup no aparece sola. Viene de los auspiciadores que están este año y, sobre todo, de los pilotos que le dan fuerza al campeonato con su participación y sus inscripciones. Y quiero decirlo derechamente, porque se puede leer al revés: sí, esto se financia en parte con lo que ponen los pilotos chilenos. Esa es exactamente la idea. La plata que entra por inscripciones tiene que volver a los pilotos, y traer a los mejores del mundo a correr con ellos es una de las formas en que vuelve. Si esa plata se quedara en la caja, ahí sí tendríamos un problema.
Y una precisión con los auspiciadores: cuando salimos a buscar auspicios este año, esto no estaba sobre la mesa. Nadie compró esto. Les llega como un plus con el que no contaban. Me interesa que quede dicho, porque es la mejor manera de explicar qué significa auspiciar a Sprint Cup: no estás comprando una valla, estás entrando en un campeonato que crece y que te va a dar más de lo que firmaste.
El objetivo de fondo es que Chile sea una fecha donde todos los años vengan pilotos de afuera, ojalá los top del momento. A futuro nos gustaría traer dos o tres del top 10 mundial y poner un premio que haga que esta carrera valga la pena en serio para ellos. Pero eso tiene que financiarse con auspiciadores nuevos que lleguen justamente por la presencia internacional. Nunca sacándoles recursos a los nuestros»
- ¿Cuánto valen las relaciones personales, de amistad, en esto?
»Esto es como todo en la vida. Cuando logras conocer gente, siempre se te van abriendo oportunidades de hacer cosas buenas en conjunto. Sentado en una oficina, sin salir a conocer a nadie, sería imposible lograr metas donde sí o sí hay personas, pasiones y sentimientos de por medio.
Y en este caso fue así de simple: la puerta se abrió en una conversación de paddock, no en una reunión».
- Javier Rauch, Procircuit… todo sirve
»Javier Rauch es chileno y el mecánico personal de Andrea Verona. O sea, está todos los fines de semana del año en el box del campeón del mundo. Creo que en Chile no se dimensiona lo que eso significa: tenemos a un compatriota trabajando al máximo nivel del enduro mundial, en el equipo del piloto más laureado en actividad, y acá casi nadie lo sabe. Esa puerta se abrió por él.
Alex Salvini llega por otro camino: Procircuit, que es la importadora de Fantic en Chile. Salvini es hoy el piloto encargado del desarrollo de las motos Fantic, y ahí la conversación fue de otra naturaleza. Hay un interés de marca, un proyecto, una lógica que no depende de que alguien sea amigo de alguien.
Y esa es justamente la diferencia que a mí me importa. El primer camino es el de la amistad y es maravilloso, pero es frágil. El segundo es el que se puede repetir todos los años sin depender de nadie en particular. Necesitamos los dos, pero el que nos va a permitir escalar es el segundo.
Esto no es exclusivo de una marca. Este año se dio con Fantic porque Procircuit se la jugó y hay que reconocerlo. Pero la fecha internacional de Sprint Cup, si logramos que sea una constante, está abierta a cualquier importador que quiera traer a su piloto. Mientras mejores sean los que vengan, mejor para todos»
MAÑANA MARTES II PARTE










