Foto portada: Thecia y la moto durante una parada en África como testimonio de su gran aventura.
Fotos: lamoto.com
Royal Enfield ya es un clásico que nació en 1901 y que, a diferencia de otras marcas icónicas como Indian o Triumph, ha fabricado motos de manera ininterrumpida. La factoría partió en la localidad de Enfield, un barrio periférico de Londres, y que hace un siglo era famosa por su industria armamentista. Al principio construía bicicletas, bajo el nombre de Enfield Manufacturing Company, y luego pasó a denominarse Royal Enfield. Inspirada en la época de la posguerra, la moto sigue prestando servicios y cumpliendo hazañas.
Un ejemplo de ello es una historia que parece difícil de creer. Dos aventureros compraron una Royal Enfield Bullet 350 de segunda mano en un taller de Países Bajos y se decidieron a atravesar desiertos y rutas remotas durante cuatro décadas.

La pareja de pilotos también cruzó por lugares donde la nieve era un escollo.
La pareja que componen Benno y Thecia son los protagonistas. Amante de los fierros y los viajes, el hombre compró una Royal Enfield Bullet 350 de 1982 por 2.000 euros actuales y junto a su pareja convirtieron la moto de colección en una forma de vida. Esa «joya» de la ingeniería en la actualidad acumula 580.000 kilómetros de recorrido y un relato que demuestra que pasó por Europa del Este, África, América y regiones remotas de medio mundo.
La Bullet contaba con un motor monocilíndrico de 350 cc con unos 17 CV, un registro modesto para cualquier estándar moderno, pero suficiente para avanzar a ritmo constante y con una tremenda ventaja. Los viajeros destacan que tiene «una mecánica fácil de entender, reparar y mantener lejos de un taller especializado».

La "joyita" y sus tripulantes en un descanso del camino, compartiendo con niños y jóvenes del lugar.
La primera gran aventura del dúo de pilotos fue atravesar unos 8.000 kilómetros por Europa del Este. Benno empezó a preparar y equipar la máquina hasta que en 1986 se decidieron a iniciar el gran viaje que terminaría llevándolos por algunas de las rutas más exigentes para una moto de baja cilindrada.
La Royal Enfield atravesó el desierto del Sahara, zonas de montaña y regiones con temperaturas extremas. En ese contexto, la potencia era secundaria, porque importaban más la resistencia, la capacidad de cargar equipaje, el consumo de piezas y la posibilidad de resolver problemas con herramientas y conocimientos propios.
Según relataron a medios de Amsterdam y Londres, en el Sahara la Bullet llegó a desenvolverse mejor sobre las dunas que una BMW Dakar en que viajaba con ellos otra pareja de amigos. El dato demuestra un punto fundamental: en viajes largos y difíciles, una moto liviana, simple y conocida por su dueño, puede tener más sentido que una máquina más potente y compleja.
Acá hubo magia de por medio. La moto llegó a los 580.000 kilómetros con reparaciones, cambios de piezas y modificaciones realizadas durante décadas. Y claro, gran parte de sus componentes de motor y transmisión ya no necesariamente son los mismos que salieron de fábrica.
Al fin, como jefe del de desafío aventurero que se impusieron, Benno sabía de mecánica y estaba consciente que tendría que reparar la moto durante los viajes. Ese punto explica por qué una Royal Enfield de 350 cc pudo acompañarlos durante tanto tiempo. La sencillez de la máquina era esencial en su rendimiento, pero también era importante conocer sus límites y posibilidades de atravesar el mundo.










