Por Ignacio Psijas
@brunobozzo88
Una característica que distingue a Bruno Bozzo Encinas (23 años) es su mesura para afrontar los momentos de emociones fuertes en el deporte. El puconino suele mantener los pies en la tierra tanto frente a la adversidad como a la hora de encarar los éxitos, tal como lo ha demostrado a lo largo de los últimos días en sus redes sociales al compartir una visión muy analítica y humana de todo el proceso que ha vivido durante el último año desde su inserción en la disciplina del Rally Cross Country.
Si bien el piloto oriundo de la Región de la Araucanía está feliz con su destacado estreno mundialista en la fecha marroquí del Mundial de Rally Raid (14° en la general y 7° en Rally2), al mismo tiempo se encuentra consciente que aún debe avanzar varios peldaños antes de consolidarse en una modalidad que suele colocar a los pilotos al límite de sus capacidades físicas y mentales.
En diálogo con S Motos, el ex crossista y endurista nos expone alguna de las claves del explosivo camino que ha recorrido en el rally, su satisfacción ante el rendimiento exhibido en Marruecos y las posibilidades de concretar un pronto debut dakariano, un estreno que incluso podría llegar a materializarse en enero próximo.

DE ESPECTADOR A PILOTO MUNDIALISTA EN TAN SOLO UN AÑO
«La verdad es que resulta increíble mirar atrás y ver todo lo que se ha recorrido. A veces estamos tan enfocados en el siguiente objetivo y en lo que viene, que no nos detenemos a ver el camino trazado ni a disfrutarlo. Hace un año estábamos aquí como espectadores, y lo comentábamos un poco en broma entre amigos, diciendo ‘a ver si el año que viene estás tú aquí’ Quién iba a pensar que no solo estaríamos, sino que daríamos lo mejor de nosotros en cada etapa, disfrutándolo de la manera en que lo hicimos”.
DÁNDOLE FORMA A UN SUEÑO
“Es bonito ver cómo empiezan las cosas. A veces uno arranca muy verde, simplemente preguntando y viendo opciones. Luego te lanzas a la piscina y ves cómo poco a poco se va armando el camino y se va estructurando un sueño. Con constancia y ganas, todo se va alineando. No te diría que fue un plan perfecto ni fríamente calculado, no es que yo dijera desde el principio los pasos exactos para llegar al Mundial. Al final uno planifica, pero la vida te va presentando las cosas y hay que estar muy atento para aprovechar esas oportunidades. Así fue como llegamos a este Mundial: trabajando siempre con profesionalismo y seriedad, pero abiertos a lo que la vida nos iba poniendo por delante”.

EL ARTE DE RODEARSE DE BUENA GENTE
“En cuanto a los vínculos, la sensación es maravillosa. Estar con el equipo Pedregá ha sido clave; el «Pelut» (David Palmada) fue de los primeros que me escuchó antes de empezar a correr y me aconsejó: ‘Bruno, cómprate una moto chica y haz el Nacional Español’. Uno va escuchando, haciendo caso y asesorándose de la gente que sabe. Luego llegó «Farreti» (Gerard Farrés), también el apoyo desde Chile con el Toño Cornejo, John Medina, Chaleco López… Vas creando lazos y mira, aquí estamos. Al final, la sensación es la de haber empezado a vivir un sueño. Aunque quizás aún no hemos llegado a donde queremos a largo plazo, ya estamos viviendo este sueño, ya somos pilotos de rally y eso es lo más bonito».
MARRUECOS: UNA CARRERA SOÑADA
“Mi objetivo era terminar el rally, pero eso no significaba salir a pasear. Al contrario, sabía que para llegar al final debía ir enfocado al 100%, dando lo mejor de mí kilómetro a kilómetro y nota a nota, sabiendo que eso me daría el resultado que me tuviera que dar.
No te voy a negar que vernos en los puestos de adelante fue un gran golpe de confianza. Me hizo pasar de sentirme un rookie a seguir siendo un rookie, por supuesto, pero uno capaz de estar peleando ahí arriba”.

LOS NERVIOS DEL INICIO
“Los dos primeros días iba más tenso, con el miedo lógico de no querer fallar al principio. Soy humano y deportista; siento miedo y dudas como cualquiera. El primer día, de hecho, estaba muy asustado. Se iba a una velocidad que no lograba asimilar; estaba en shock pensando en cómo era posible rodar tan rápido durante tanto tiempo y con tantos peligros. Pero hacia el segundo y tercer día fui perdiendo el miedo, entendiendo el ritmo que exigía la prueba, y esa velocidad pasó a ser parte de mi zona de confort”.
GESTIONANDO LAS EMOCIONES
“Cuando empezaron a salir etapas muy buenas y me vi tan arriba en la clasificación, tanto mi equipo como yo quedamos un poco en shock. En ese momento, mi mayor desafío —más que cambiar de estrategia— fue gestionar las emociones y mantener la cabeza lineal. No creerme más que nadie por un buen resultado, pero tampoco sentirme menos. Tenía miedo de que el éxito me relajara, porque en el rally cada desconcentración te puede cambiar la vida en un segundo.
Gente con mucha experiencia se me acercó a decirme: ‘Bruno, tranquilo. Tuviste una gran etapa, pero cuidado mañana con la sobre confianza’. Esos consejos te ayudan a reflexionar y te recuerdan que debes afrontar cada día con muchísimo respeto, asumiendo que lo que te llevó a hacer una buena etapa fue justamente esa concentración inicial. Para mí, mantener ese enfoque absoluto es, en definitiva, la forma más segura de ir en moto».
SACANDO CONCLUSIONES QUE VAN MÁS ALLÁ DEL RESULTADO
“Todavía no le tomo el peso ni aterrizo del todo lo que logramos (en Marruecos). Me quedo mucho más con las sensaciones que tuve en el desierto: con la fluidez, con no haberme caído ni una sola vez en todo el rally, con el ritmo que mantuve y, sobre todo, con esa certeza de sentirme uno más del grupo de adelante, de darme cuenta que soy un piloto con cualidades profesionales.
Valoro eso muchísimo más que los títulos de ‘mejor chileno’ o ‘segundo mejor privado’. Sinceramente, eso pasa a un segundo plano. Me importa mucho más confirmar que me encanta esta disciplina, haberla disfrutado a este nivel y saber que ya podemos pelear en la punta haciendo un buen papel. Y lo mejor de todo es lograrlo disfrutando, enfocados en hacer nuestro trabajo y sin la necesidad de sobreexigirnos o ir por encima de nuestros límites.
Esto cobra aún más valor si recuerdo ese primer día, donde llegué a asustarme y hasta me cuestioné si había tomado la decisión correcta al meterme al rally por lo peligroso que me pareció. Dar vuelta esa página para pasar a sentirme totalmente seguro, conectar con la moto y llegar a un punto donde casi sentía que el tiempo se detenía ahí adentro… eso es increíble. Poder ir muy rápido y concentrado, pero sin asumir riesgos desmedidos, es lo que más feliz me deja. Los resultados son buenísimos, claro, pero creo que caen por su propio peso como fruto de todo lo anterior. Encontrando esa fluidez y esa mentalidad, los números llegan solos».

FUTURO ABIERTO… Y CON UNA PUERTA RUMBO AL DAKAR
«Tanto mi equipo como mi familia y patrocinadores estamos muy contentos, pero todavía no he recibido ‘la llamada’ de una estructura grande. Tampoco creo que esto funcione así de rápido. Hay todo un proceso que vivir: las cosas no llegan de la noche a la mañana, ni te caen del cielo por un solo buen resultado. Es un camino lento. Yo estoy muy abierto a todo, y por mi parte toca seguir trabajando, sumando sponsors y colaboraciones a mi proyecto. De alguna forma, ya trabajamos y vivimos como profesionales para poder estar ahí, y estoy seguro de que con paciencia llegará el momento de dar el salto oficial.
Mientras tanto, no hay que perder el rumbo. Seguiré tocando puertas y presentándome a los equipos sin ser invasivo, simplemente para que sepan que estoy disponible y listo para lo que venga. Lo clave es no desviarnos de la fórmula que nos trajo hasta aquí, porque es lo que nos está funcionando.
Donde sí hubo acercamientos fue con la organización. Tuvimos algunas conversaciones después de la carrera y, aunque no quiero prometer nada porque aún no hay nada concreto, podría haber opciones de conseguir un cupo para el Dakar, ¡incluso quizás para esta próxima edición! Todo está sobre la mesa. Ahora necesito un par de semanas para aterrizar todo esto, planificar el cierre de año y proyectar el 2027, aprovechando el buen resultado para seguir creciendo. Ya iremos viendo, pero lo que sí tengo claro es que me gustaría realizar gran parte de mi temporada en Chile. Es un verdadero paraíso y un lujo para formarte como piloto de rally; el lugar perfecto para entrenar la navegación, la técnica y la arena».










