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Foto portada : Jorge Martín rezando en la previa de una carrera
- El campeón de MotoGP admite que tras perder el título de 2023 llegó a plantearse dejar las motos
- Explica cómo cambió su forma de entender el miedo y la presión
- También habla de Jesús, de su rutina mental, de Aprilia, de Marc Márquez y de una lesión que todavía le impide dormir con normalidad
Jorge Martín está peleando por otro campeonato del mundo, pero la conversación más llamativa que ha dejado en Misano no tiene nada que ver con adelantamientos, neumáticos o estrategias. El piloto madrileño abrió una ventana poco habitual a su vida personal durante una extensa entrevista concedida a Moto.it, donde habló de miedo, psicología, religión, lesiones y de un momento en el que llegó a pensar que ya no quería volver a competir.
Detrás del piloto que en 2024 rompió el dominio de Ducati para coronarse campeón con Pramac y que ahora lucha por el título con Aprilia, hay una historia mucho menos conocida. Una que empezó después de perder el Mundial de 2023 frente a Pecco Bagnaia.
Martín reconoce que aquel golpe le dejó secuelas inesperadas: «Cuando perdí el campeonato mundial en 2023, no lo perdí, quedé segundo. Fue entonces cuando sentí que ya no quería correr. No sabía por qué».
El madrileño explica que durante semanas no entendía qué le estaba ocurriendo. Habían llegado las vacaciones, después enero, después febrero, y la idea de volver a subirse a una MotoGP no le generaba ilusión: «Era hora de volver a la moto y dije: ‘No quiero correr, ¿cómo es posible?'». Aquella situación terminó llevándole a trabajar con ayuda psicológica, algo a lo que inicialmente se resistía. Según explica, acabó descubriendo que detrás de todo estaba el miedo: «Al final era miedo, miedo a perder. Empezamos a trabajar y yo estaba muy abierto a ese trabajo mental».
Desde entonces, una de las frases que más repite es que solo intenta controlar aquello que depende de él. La alimentación, el descanso o la preparación. Todo lo demás queda fuera de su radar: «No puedo controlar lo que dice la gente. Me centro en lo que sí puedo controlar porque me ayuda a hacer las cosas mejor».
Esa filosofía también ha cambiado su manera de correr. Martín sigue siendo agresivo, pero admite que ahora calcula mucho más los riesgos: «Si tengo que caerme para acabar tercero, entonces me conformaré«.
Pero la entrevista fue mucho más allá del motociclismo. Martín sorprendió al explicar que en los últimos meses empezó a leer la Biblia de forma habitual después de hacerse una pregunta que llevaba tiempo rondándole la cabeza: «Me pregunté por qué Jesús tenía tanta influencia en nuestras vidas, por qué está en nuestro calendario y por qué está en todo. Empecé a leer y me impactó mucho».
El piloto de Aprilia asegura que la lectura de la Biblia y la oración diaria se han convertido en una forma de agradecer lo que tiene y reflexionar sobre las personas que le rodean: «No es para pedir cosas, sino para dar gracias por todo lo que me sucede«.
En el plano deportivo, Martín tampoco escatimó elogios hacia su actual moto. El español definió la RS-GP 2026 como la máquina más equilibrada que ha pilotado en toda su carrera: «Para mí es una moto increíble, la más equilibrada que he pilotado jamás».

Y aunque reconoce que la Ducati GP24 tenía virtudes muy concretas, especialmente en frenada y aceleración, considera que la Aprilia ofrece un conjunto especialmente sólido.
La conversación también dejó una curiosa coincidencia con Marc Márquez. Después de que el piloto de Ducati mostrara recientemente el estado de su hombro derecho, Martín admitió que él también arrastra problemas físicos derivados de años de competición: «A mí también me cuesta más dormir sobre mi lado derecho«.
Pese a todo, el madrileño asegura sentirse cada vez mejor físicamente y destaca el trabajo que está realizando junto a Massimo Rivola y Fabiano Sterlacchini para recuperar las sensaciones que le llevaron al título: «Me están ayudando mucho a volver a ser el Martín de 2024″.
Y aunque reconoce que muchas veces siente que recibe menos atención mediática que otros rivales, tampoco parece demasiado preocupado por ello, y dice que «por lo general no se habla mucho de mí, pero no me importa«.
Con el campeonato entrando en su fase decisiva y empatado a puntos con Marc Márquez tras Misano, Martín parece haber encontrado algo más importante que unas décimas por vuelta: una forma distinta de entender la presión, el miedo y el éxito. Una búsqueda personal que comenzó cuando dejó de preguntarse cómo ganar carreras y empezó a preguntarse por qué Jesús sigue teniendo impacto en millones de personas dos mil años después.










